Milhojas con profiteroles



Este será mi postre para la cena de noche vieja. Igual es un poco contundente y calórico, pero hay que despedir el año como Dios manda, y que mejor forma que con este pedazo de postre que lleva de casi todo. Cada bocado es un estallido de sensaciones en la boca. Entre la deliciosa y sedosa crema muselina, el crocante de la masa de hojaldre, el frescor de los trocitos de pera, el chocolate, la almendra... y para rematar, los profiteroles. ¡Ahí es na!

Me habría encantado prepararos un paso a paso de esta receta. Bien se lo merece además, pero no ha podido ser. Así que, os lo explicaré con todos los detalles que pueda y con algunos trucos y consejos que espero os hagan más agradable trabajar en la cocina. No me enrollo más que el post será un pelín largo.


Milhojas con profiteroles

Ingredientes para los profiteroles:
100ml de agua
100ml de leche entera
Una pizca de sal
Una cucharadita de café de azúcar
60g de mantequilla
100g de harina de repostería
3 huevos M 

Ingredientes para la crema muselina:
1 litro de leche entera
250g de azúcar
100g de Maizena
8 yemas de huevo
Una cucharada de esencia de vainilla
200g de mantequilla a temperatura ambiente
Una pizca de sal

Además:
Una plancha rectangular de hojaldre
Chocolate negro y blanco para fundir
Una lata de pera en almíbar (pequeña)
Cubos tostados de almendra
Azúcar

Preparación:

Lo primero que haremos será preparar los profiteroles. Yo empiezo por hacerlos de primero, pero solo si no tengo reserva de ellos en el congelador. Y ahora estaréis pensando en que tengo los profiteroles ya hechos y congelados, ¿verdad?  Pues no. Lo que tengo es la masa cruda congelada. Porque los profiteroles se pueden congelar en crudo y salen perfectamente igual. 
Preparo la masa y la meto en una cubitera con cavidades semiesféricas. La llevo al congelador y cuando me apetece los horneo y los como recién hechos. Os dejo una foto, que más vale una imagen que mil palabras:


Profiteroles congelados en crudo


La única diferencia, es que hay que dejarlos más tiempo en el horno, lógicamente. Entre 5 y 10 minutos más. Así que ya lo sabéis, a partir de ahora, reserva de masa de profiteroles en el conge ;) Además, al hacerlos así, salen todos del mismo tamaño.

A lo que vamos, lo primero que haremos serán los profiteroles. Ponemos el agua, la leche, la sal y el azúcar junto con la mantequilla al fuego y esperamos a que la mantequilla se derrita por completo y toda la superficie esté hirviendo. En ese momento, apartamos del fuego y añadimos la harina de golpe. Removemos con una cuchara de madera y devolvemos la preparación al fuego y seguimos removiendo hasta que la masa resultante espese y se despegue de las paredes del cazo. Pasamos la masa a un recipiente limpio y dejamos enfriar un poco. Batimos los huevos ligeramente y los vamos añadiendo poco a poco a la crema anterior mientras batimos al mismo tiempo. La masa se irá volviendo más cremosa y brillante. Tendremos el punto exacto cuando una cuchara de madera se quede inmóvil dentro de ella. Colocamos la preparación en una manga pastelera y hacemos montoncitos no demasiado grandes ya que luego en el horno aumentarán bastante su volumen. Precalentamos el horno a 200ºC, introducimos los profiteroles y bajamos la temperatura a 180ºC. Los horneamos durante 25 minutos

Lo ideal para esta receta es hacer los profiteroles con un diámetro de 3,5 centímetros. Yo me ayudo de la boquilla de la manga pastelera que tiene este tamaño. La meto en harina y con ella marco el círculo en una lámina de silicona y así me hacen de guía. Os dejo foto también de esto:


De este modo hacemos las guías

Una vez completamente fríos, derretimos un poco de chocolate negro (bueno yo lo hice con negro pero podéis poner con leche o blanco. El que más os guste) cogemos cada profiterol por su  base y lo sumergimos en el chocolate derretido (derretirlo en un recipiente que sea pequeño para poder bañarlos mejor y aprovechar mejor el chocolate) Los juntamos todos haciendo la forma en la que van a ser colocados (tal cual como están en la tarta pero sin la tarta) y con chocolate blanco derretido que habremos puesto en un cucurucho de papel u otra cosa similar, "pitamos" rayas con movimientos en zig zag, sobre el baño de chocolate negro, como si todo fuera un solo profiterol (no sé si me explico) El caso es dejar rayada de chocolate blanco la superficie de los profiteroles (aunque esto es opcional, pero queda mono) Los separamos y los dejamos secar por completo.

Ahora preparamos la crema.

La crema muselina es una preparación básica en pastelería y no es más que una crema pastelera a la que se le añade mantequilla. Nada más que esto.

Unimos y batimos todos los ingredientes de la crema (excepto la mantequilla), colamos y la metemos al microondas 2 minutos. Sacamos, removemos y al micro otros dos minutos más, volvemos a sacar y remover cada 2 minutos hasta que la crema espese. Ponemos un papel film tocando la superficie y dejamos enfriar. 
Una vez la crema fría rellenamos con ella los profiteroles, y la crema restante la ponemos en el bol de nuestra batidora y le vamos añadiendo poco a poco la mantequilla sin dejar de batir hasta integrarla toda. Reservamos.

Cortamos el rectángulo de hojaldre justo al medio a lo ancho, haciendo dos partes iguales. Ponemos cada parte en una bandeja de horno, (cubierta con papel vegetal) pinchamos toda la superficie del hojaldre con un tenedor y la espolvoreamos con azúcar. Esta capa de azúcar, nos dejará el hojaldre ligeramente caramelizado. Introducimos al horno precalentado a 200ºC hasta que esté doradito, unos 15 minutos más o menos. Retirar y dejar enfriar por completo.

Colocamos en la bandeja en la que vayamos a servir el postre, una plancha de hojaldre. Encima ponemos tiras de la crema muselina. Encima de la crema unas láminas de pera, que no sean muy gruesas y espolvoreamos con unos cubos de almendra (no muchos, que no quede la cosa muy cargada) Ahora, con más chocolate negro derretido, "pintamos" rayas con movimientos en zig zag, a lo ancho de toda la tarta del mismo modo que hicimos con el chocolate blanco para los profiteroles y colocamos la siguiente capa de hojaldre (dándole la vuelta para que nos quede el lado  más plano, el que estaba en contacto con la bandeja del horno hacia arriba) encima, haciendo un poquito de presión sobre ella para que quede adherida y no se mueva. Repetimos el proceso exactamente igual. Crema, pera, cubos de almendra e hilos de chocolate y colocamos encima los profiteroles. Volvemos a hacer rayas con chocolate negro sobre ellos y dejamos caer más cubos de almendra que se quedarán pegados gracias a esas líneas de chocolate que hemos puesto. Y una vez montada, ya la podemos servir.



Notas:

La masa de los profiteroles se hornea así como sale del congelador. Congelada me refiero. Tal cual. Quedan exactamente iguales.

Para fin de año, sustituiré la pera por fresas. Me encantan las fresas y lo habría hecho con ellas pero hay que aprovechar lo que se tiene en casa, y por eso en esta ocasión le puse pera. Ni que decir tiene que podéis poner cualquier fruta que os guste o una mezcla de ellas, o ninguna. Ni falta que le hace.

25 minutos exactos de horneado necesitan mis profiteroles, pero eso en mi horno. En el vuestro no lo sé, así que id mirando. Mucho cuidado con sacarlos antes de tiempo porque entonces se desinflan y no valen para nada. En este caso, es mejor que estén tostados de más que al contrario, así que ante la duda, dejarlos estar en el horno. Mientras no se quemen, valen perfectamente. Avisados estáis. Os doy otro consejo por si os sirve. Una vez salen de horno y en cuanto enfrían un poco, que se puedan manipular, les hago un agujero por la base (utilizo para ello la misma boquilla con la que luego los voy a rellenar) y los meto en el horno (con la base hacia arriba) 5 minutos más. De este modo me aseguro de que por dentro quedan completamente secos. Parece que no, pero este último paso hace mucho.

Aunque yo siempre empiezo haciendo los profiteroles, podéis empezar por la crema perfectamente y mientras ésta enfría, hacéis los profiteroles, lo que sí os recomiendo, es dejar estas dos preparaciones listas el día antes. Así la receta se queda en nada y es un gustazo hacerla. Ni te enteras.

Para esta receta os llegará con 20 profiteroles del tamaño que os he dicho. Bueno, más o menos, que tampoco es esto una ciencia exacta. Puede que os sobre o falte uno. O dos. A mí me han llegado con 20. Si os resultaran muy grandes las planchas de hojaldre, las recortáis para que os cuadre justo con la superficie de los profiteroles.

Los profiteroles podéis rellenarlos antes o después del baño de chocolate. Como os sea más cómodo. Yo a veces los baño primero y los relleno después o a la inversa.

La crema pastelera en el micro queda igual de buena que hecha de forma tradicional. Remover bien en cada intervalo de tiempo con unas varillas de globo para que  no queden grumos. Si aún así, alguien la quiere hacer del modo tradicional, os dejo la receta de la crema pastelera a la vainilla.
Coloqué haciendo tiras con una boquilla lisa redonda pero podéis ponerla haciendo montoncitos por ejemplo, o con una boquilla de estrella...

Echar un vistazo de vez en cuando al hojaldre cuando  esté en el horno. Si veis que sube demasiado, abrís la puerta y lo pincháis con un tenedor, palo de brocheta o lo que tengáis a mano que resulte efectivo para esto. Sobre todo si veis que hace globo por alguna parte.
No rellenéis en exceso los profiteroles, tened en cuenta que van encima de una tarta y no es necesario que estén tan tan tan rellenos como si fuéramos a comerlos solos. 

No os pongo cantidad del chocolate empleado porque la verdad es que no lo sé. Fui derritiendo según me hacía falta y no sé exactamente cuánto usé.

Un trozo que coja dos profiteroles es el tamaño suficiente para una persona. Con esta receta os saldrán 10 raciones. 

Lo ideal es servir esta tarta sin pasar por la nevera. El hojaldre con la humedad se reblandece, y la crema muselina con el frío y por la mantequilla que lleva, pierde su textura sedosa y endurece. Estará buena igual pero no será lo mismo. Lo mejor es tener todo listo y montarla en el último momento. El montaje es super rápido.

Rellené los profiteroles de crema pastelera pero podéis rellenarlos de cualquier otra cosa que os guste. Como nata, merengue, trufa... Si decidís cambiar el relleno, con la mitad de la crema tendréis suficiente para la tarta.

Os lo juro que me ha llevado más tiempo escribir la receta que hacerla. Es mucho más fácil y rápida de lo que parece. 

Aprovecho para despedirme de vosotros hasta después de las fiestas, no sin antes desearos a todos una muy FELIZ NAVIDAD!!

Espero que la disfrutéis y nos vemos en la próxima. 

Turrón de chocolate blanco y nutella



Siento repetir modelito, pero cuando publiqué la primera botella de Coca- Cola, hecha tarta, ya tenía en mente que este año el turrón lo haría así. Han salido de casa unos cuantos turrones, bien vestiditos con su papel celofán y su lacito a juego, en forma de botella de coca cola (¡Espero que os haya gustado!) Aunque esté mal que yo lo diga, la presentación es un puntazo, y no sé si será por la práctica que he adquirido o qué, pero ya no me ha costado nada hacerlas, hasta he aprovechado todo el chocolate, que en la ocasión anterior había terminado por toda la cocina y parte del resto de la casa ;)

El chocolate blanco, una vez derretido, es más espeso que el negro que utilicé en la receta anterior, con lo que imagino que por esto, al quedar una capa un poco más gruesa, desmoldar fue coser y cantar. Las botellas salen solas. Creedme.

Esto lo digo para los que no os atrevéis con esta receta, que me consta sois unos cuantos. Así que, nada, a perderle el miedo, que si lo hago yo, cualquiera puede.

En esta ocasión, lo importante es lo de dentro porque el turrón es lo más. Creo que es uno de los turrones de chocolate más ricos que he comido y de verdad que no estoy exagerando. Hacerlo, hacerlo, hacerlo. Si no es en una botella, pues en cualquier otro molde, en uno de cake de estos de silicona. Lo forráis de chocolate, puede ser blanco, negro o con leche, el que más os guste y metéis dentro el turrón. De verdad os lo digo, es riquísimo!!!




Turrón de chocolate blanco y nutella

Ingredientes:
Para forrar el molde:
300g de chocolate blanco

Para el turrón:
400g de chocolate blanco
400g de nutella
200g de avellanas tostadas y sin piel
Una pizca de sal
Una cucharadita de vainilla en pasta (opcional) 

Además:
Colorante alimenticio en spray de color dorado (opcional)




Preparación:

Forramos con el chocolate la botella de coca cola de 1litro de capacidad. Podéis ver aquí un paso a paso de cómo se hace.
Partimos las avellanas al medio y reservamos.
Derretimos al baño María o en el microondas el chocolate junto con la sal y la vainilla. Mezclamos muy bien la nutella y añadimos las avellanas. Volcamos la preparación en el molde que hemos forrado de chocolate y dejamos endurecer en la nevera un mínimo de 4 horas. Desmoldar y servir.
 


Notas:

Podéis hacer este turrón en cualquier molde que os guste. Mejor si son de papel, aluminio o silicona. Desmoldan mejor.

Se conserva 10 días en el frigorífico, bien guardado en un bote hermético. Retirarlo una hora antes de consumirlo.

Después de desmoldar, le di una capa de spray dorado para hacerlo más festivo pero esto es totalmente opcional.  

No utilizo ningún chocolate especial. En esta ocasión he usado chocolate blanco del Mercadona.

Esta receta es una adaptación de la de Chiarapassion. Echadle un vistazo para que veáis como queda en otro molde. 

 Sale un kilo de turrón. Y no es mucho eh, porque estáaaaaaaaaaaaaa... hacerlo, hacerlo. Veréis como está!!

Espero que os haya gustado la receta de hoy, y nos vemos en la próxima!

La última vez.





Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez, nunca serás la misma persona.
Quizás anheles la persona que eras antes.
Cuando tenías libertad y tiempo.
Y nada en particular por lo que preocuparte.
Conocerás el cansancio como nunca lo habrás hecho antes.
Y encadenarás días que son exactamente iguales el uno al otro.
Llenos de tomas y eruptitos.
Cambios de pañal y llanto.
Quejidos y peleas.
Siestas o falta de siestas.
Puede parecer como un ciclo sin fin.
Pero no olvides que…
Hay una última vez para todo.
Llegará el día cuando le des de comer a tu hijo por última vez.
Se dormirán sobre ti después de un largo día
Y será la última vez que abraces a tu niño mientras duerme.
Un día los llevarás en tu cadera y los dejarás en el suelo
Entonces nunca más los volverás a coger de esa forma.
Les frotarás el pelo en la bañera una noche
Y a partir de ese día querrán bañarse ellos solos.
Te cogerán de la mano para cruzar la carretera
Y entonces nunca te la pedirán de nuevo.
Se deslizarán en tu habitación a media noche en busca de mimos
Y entonces será la última noche que te despierten para esto.
Una tarde cantarás “Las ruedas del autobús”* y harás todos los gestos
Y entonces nunca más volverás a cantar esa canción de nuevo.
Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio
Y al día siguiente te pedirán que no los acompañes nunca más.
Les leerás un último cuento en la cama y limpiarás una última cara sucia.
Correrán hacía ti con los brazos en alto una última vez
El caso es que nunca sabrás cuando será la última vez
Hasta que no haya más veces.
E incluso entonces te llevará un tiempo llegar a darte cuenta de ello.
Así que mientras estés viviendo estos momentos, recuerda que sólo hay un pequeño número de ellos, y que, cuando se hayan terminado, te morirás por revivirlos.
Por última vez.

Texto de: Tigriteando.com



Esta es la última vez que le hago una tarta de primer cumpleaños a mi hijo, Gael. Ya viví con él la última vez que tuvo un mes, y dos y tres... Y viviré con él todas las últimas veces que la vida me permita y disfrutaré a tope de cada momento. Como si fuera la última vez.


¡¡¡Felicidades Gael!!! 


Para hacer esta tarta, horneé cinco bizcochos. Dos cuadrados de 18cm, otros dos redondos de 15cm, y lo que viene siendo la cabeza de Mickey, que lo hice en un tazón del desayuno de 10cm. Usé mi receta base de bizcocho denso para tartas. Os dejo las cantidades de los ingredientes y os explico un poco cómo la hice por si a alguien le sirviera de inspiración. Me ayudaré de algunas imágenes del paso a paso para esto.

¡¡ Espero que os guste!!


Para el bizcocho cuadrado: 

5 huevos
200g de azúcar
200g de harina
Una pizca de sal
Una cucharadita de vainilla en pasta

La elaboración de este bizcocho ya os la expliqué en este post. La sal se añade a la harina, y la vainilla la puse mientras batía los huevos. Hice esta misma receta dos veces, para obtener dos bizcochos cuadrados altos, pero podéis hacer perfectamente uno solo. La diferencia es que os quedará más baja la tarta, lo que viene genial si sois pocos, por ejemplo.

Para el bizcocho redondo:

5 huevos
200g de azúcar
200g de harina
Una pizca de sal
Una cucharadita de vainilla en pasta.

Ya veis que es lo mismo que para el bizcocho anterior. El motivo es también el mismo. Quería una tarta alta. Si no queréis hacer tanta tarta, yo haría solo uno de estos dos, o el cuadrado o el redondo y después la cabeza de Mickey encima. También repetí la receta para obtener dos bizcochos.

Para la cabeza de Mickey:

2 huevos
80g de azúcar
80g de harina
Una pizca de sal
Una pizca de vainilla en pasta

Para el baño de chocolate:

150g de chocolate negro para fundir
100g de nata (35% materia grasa) 

Además:

75g de chocolate para fundir (para las orejas)
Mermelada de fresa (para rellenar los bizcochos)

Lo mismo que el resto de bizcochos. Para el tazón que usé de molde, era demasiada cantidad, pero un bizcocho de un huevo solo habría resultado escaso. Llené hasta casi el borde del tazón y el resto lo deseché.

Para bañarlo en chocolate tan solo hay que derretir el chocolate y la nata en el microondas en intervalos de 30 en 30 segundos y removiendo de cada vez. Dejaremos enfriar lo suficiente para que pierda calor y esté bastante espeso para que cubra bien, y nos quede una capa gordita de chocolate.

Para hacer las orejas de Mickey, derretimos los 75g de chocolate y hacemos dos círculos sobre una lámina de acetato o papel vegetal. Clavamos un palo de piruleta en cada uno y los dejamos endurecer. 

Para la SMB (Crema de merengue suizo):

400g de claras
800g de azúcar
1200g de mantequilla
Una cucharadita de vainilla en pasta

Para la crema de merengue, ponemos en un recipiente al baño María, las claras con el azúcar. Removemos constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Para comprobarlo introducimos los dedos y frotamos, si no notamos ninguna piedrita de azúcar, está listo. (Yo empleo el método de la temperatura, mezclo hasta alcanzar los 65ºC). Una vez listo, retiramos el recipiente que contiene las claras y lo introducimos en otro de agua con hielo, para cortar la cocción y lo tendremos ahí unos minutos hasta que las claras se enfríen. Ahora comenzamos a batir hasta formar una crema blanca y brillante que forma picos firmes. Cuando el merengue esté listo, vamos añadiendo la mantequilla que tendremos cortada en dados y a temperatura ambiente. Incorporaremos la mantequilla trozo a trozo, no añadiendo el siguiente hasta que el anterior se haya mezclado perfectamente. Una vez toda la mantequilla incorporada, añadimos la vainilla y batimos un par de minutos más para que quede bien sedosa.

Hice la crema en dos veces, porque el bol de la batidora no podría con tanta cantidad. Sale crema suficiente para toda la tarta.

El montaje:

Lo primero que debemos hacer es nivelar todos los bizcochos. Con ayuda de una lira, recortamos la parte superior de cada uno si nos han subido de forma desigual. Los bizcochos redondos los corté al medio, dejando 4 partes y los cuadrados los dejé tal cual, después de cortarles la parte superior. El bizcocho de la cabeza de Mickey, también lo recorté para nivelarlo. 

Cogemos el primer bizcocho (Siempre les paso un pincel por toda la superficie para eliminar la mayor cantidad de migas posible) lo emborrachamos (opcional) y le ponemos una capa de mermelada de fresa (si es casera, mejor que mejor)




Llenamos una manga pastelera de SMB y ponemos un reborde por el bizcocho (antes ponía dos o tres cucharadas de crema y la extendía, pero con el reborde nos aseguramos de que al poner el otro bizcocho encima, la tarta nos quede bien nivelada y no más alta por un lado que por otro)


Rellenamos toda la superficie con más crema y después la extendemos con una espátula para cubrir huecos...


Colocamos el otro bizcocho encima, haciendo un poquito de presión para que quede fijado...


Pinchamos toda la superficie con un  palo de brocheta. (Esto lo hago con todos los bizcochos)...


Y lo calamos con almíbar...


Este proceso se repite para todos los bizcochos. Con el siguiente, que sería el bizcocho circular, exactamente lo mismo. Nivelar, calar con almíbar, capa de mermelada y capa de crema. Así con cada uno de ellos. 

Una vez listos, es el momento de cubrirlos de crema por el exterior.

Ponemos dos o tres buenas cucharada de la crema en la parte superior...


Con ayuda de una espátula la extendemos...


 y con el sobrante vamos cubriendo también los laterales. Cogeremos más crema si es necesario...


Cubrimos toda la superficie del bizcocho y con la espátula la extendemos bien hasta dejar una fina capa de crema. En este punto, llevamos la tarta a la nevera una hora más o menos para que endurezca y así todas las migas queden "atrapadas" por la crema y podamos dar la siguiente mano sin que se nos "ensucie" la tarta...


Una vez la tarta ha pasado por la nevera, damos otra capa de crema del mismo modo. Cubrimos todo bien con una capa gordita de crema y con la espátula la vamos alisando, poco a poco, hasta dejarla lo mejor que seamos capaces (yo tampoco la dejo lisa perfecta) 


Cubrimos del mismo modo todas las partes de la tarta. Para la cabeza de mickey, lo mismo. Cortamos en tres partes, calamos cada una de ellas, capa de mermelada, de crema, y la cubrimos por completo. La dejaremos, igual que como con el resto, lo más lisa posible...


Pues ya está. Ya tenemos la tarta lista. Cogemos el bizcocho que va a estar de base, en este caso el cuadrado y como es el que va a soportar todo el peso de la tarta, le clavé unas pajitas de papel (dejándolas a nivel) para que el peso se apoye ahí y no en el bizcocho que se podría hundir...



Coloqué 5 pajitas. Una central (la de la imagen) y las otras cuatro formando un cuadrado, coincidiendo con el borde del bizcocho que irá encima.

A partir de aquí ya no tengo más fotos. Pero ya no queda más que los detalles últimos. Ponemos el bizcocho circular encima. Encima de éste, la cabeza de mickey, a la que le habremos clavado las orejas. Disimulamos la unión de cada una de las partes con unos puntitos de crema, hechos con la manga pastelera y una boquilla redonda lisa pequeña. 

La decoración:

Si os digo la verdad, iba a poner galletas oreo en forma de mickey, una galleta oreo grande y dos pequeñas para las orejitas, pero tenía un poquito de fondan negro y rojo, así que aproveché para deshacerme de él. Con un cortador hice las letras, puse también lunares rojos y negros y con algunos formé la silueta de mickey, con otro cortador hice los mickey de la parte cuadrada de la tarta y con dos bolitas de azúcar, simulé los botones. Con una plaquita que tengo, hice el "happy birthday" y con otra el número 1. Y ya está.


Notas:

Los bizcochos ya los tenía congelados, porque si no, menuda curra que me iba a pegar!! Ya así le llegó bien, imaginaros dejarlo todo para el mismo día. Mortal!!

A mí me gustan mucho los bizocochos que están mojadas en almíbar y éste es muy fácil de preparar. Ponéis al fuego 500ml de agua con 500g de azúcar y lleváis hervir durante 8 minutos. Lo retiramos del fuego y una vez templado le añadimos una cucharadita de vainilla en pasta, o esencia o el interior de una vaina. También se le puede poner alcohol, pero entonces no será apta para niños.

Una vez la tarta terminada la podéis guardar en el frigorífico aunque no os lo recomiendo por un simple motivo. La crema se endurecerá y perderá la textura tan cremosa que tiene y ya no será lo mismo. Esta crema aguanta muy bien temperaturas altas al igual que el relleno, así que podemos tenerla a temperatura ambiente con total tranquilidad. (Ojo, esto ya no es posible si rellenáis con crema pastelera o nata por ejemplo)

Me ha sobrado crema de merengue, así que si os pasa, la podéis usar para otra cosa, os aguanta una semana en la nevera y se puede congelar. (También podéis hacer menos cantidad para que esto no os pase, aunque yo prefiero que me sobre a que me falte y estropear la decoración)

Si en algún momento en el que estéis añadiendo la mantequilla para hacer la crema, notáis una textura como si estuviera cortada, no os preocupéis, seguid batiendo y se pondrá bien.

Espero que os haya gustado el post de hoy, y nos vemos en el próximo!!

Dos recetas de Navidad y la nueva Mycook Touch, de Taurus.

¡Hola de nuevo a todos!

Hoy vengo cargada de novedades (poneros cómodos que el post será un pelín largo). Os traigo dos recetas para Navidad. Primero, una tarta fría de queso y piña colada. ¡¡DE- LI- CIO- SA!! Es fácil y rápida de hacer, riquísima, vistosa y barata (que esto también hay que tenerlo en cuenta) La otra, no es que sea complicada, pero lleva una importante cantidad de ingredientes, (sale un poquito cara, todo hay que decirlo) pero es un recetón, de esos que hay que tener como oro en paño. Hace años que lo hago en casa todas las Navidades y ya es casi como una tradición más, aunque este año he preparado la versión en chocolate. Bueno, el caso, es que ambas recetas las he preparado con la nueva y flamante Mycook Touch de Taurus (Para el resto os pondré también la elaboración tradicional)

Tengo que empezar diciendo que yo siempre he sido muy reticente a este tipo de robots de cocina. Me gusta la cocina tradicional, y siendo gallega, tiro mucho de cuchara de palo y cazuela de barro, de modo que los de Taurus no lo tenían nada fácil conmigo. Así que, os voy contar, tal cual, como he vivido yo esta experiencia de cocinar con la nueva Mycook Touch, desde la visión de una persona que jamás ha cocinado con nada parecido y que desconocía absolutamente el mundo de este tipo de máquinas que casi casi cocinan por ti.

Nada más ver de cerca la nueva Mycook Touch, ya me di cuenta de que estaba delante de un buen robot de cocina. A pesar de que estéticamente no enamora demasiado, su robustez y seriedad hacen de ella una buena máquina. A ver qué os parece a vosotros...


Digamos que está dividida en dos partes, y que desde la parte derecha, controlas todo lo que pasa en la parte izquierda.

Por lo que he podido ver, es bastante parecida, estéticamente, a la anterior Mycook, quitando que esta es de un color gris oscuro y que es completamente táctil.

Por primera vez un robot de cocina incorpora wifi y un sistema de interconectividad, basado en el cloud, que permite el acceso, gratis, a un recetario que crece día a día y está en constante actualización, y a prestaciones avanzadas como la vinculación, desde la propia máquina, al Club Mycook, con las ventajas que eso conlleva (valoración y marcado de recetas favoritas, recetario personal, información exclusiva…), así como la interconectividad entre dispositivos, tanto con nuestro ordenador como con el móvil, para el que ya puedes descargarte la aplicación ( de momento solo disponible para Android)

Se comercializa con todos los accesorios necesarios que nos ayudarán a elaborar diferentes técnicas y métodos de cocción.
  • Jarra: con una capacidad de 2 litros, fabricada en acero inoxidable donde cocinaremos nuestros platos.
  • Cestillo: donde pondremos aquellos alimentos que no queramos triturar y que queramos cocer. Además, también se puede usar para  colar y filtrar los alimentos.
  • Vaso dosificador: con un escalado de medidas que llega a los 100 ml, permite tapar el vaso para que no haya salpicaduras y escape de vapor sea menor. Además, permite la incorporación de ingredientes dentro de la jarra de forma muy controlada, como por ejemplo, aceite para preparar una mayonesa.
  • Paleta mezcladora: muy útil para remover grandes cantidades de comida mientras se cocina. También es el accesorio clave para montar natas o claras y emulsionar.
  • Espátula: con la que podremos remover los alimentos de forma manual y también retirar el contenido de la jarra y rebañar las paredes. Dispone de un tope para que podamos utilizarla cuando la máquina está en marcha sin el riesgo de que llegue a las cuchillas en movimiento.
  • Bandeja de vapor: aquí podremos cocinar al vapor varios alimentos de forma simultánea.
Nada más encenderla tienes que configurarla, pero la configuración es para tontos. Seleccionas el idioma y si cocinas en grados Celsius o Fahrenheit, y ya está. También puedes seleccionar el peso en gramos, onzas o libras (lo que viene genial si estamos haciendo una receta de otro país) Eso es todo, complicado, ¿verdad? El resto que le sigue es tan fácil como lo anterior, tanto, que ni he necesitado  leer las instrucciones de uso. Absolutamente intuitiva. Solo tienes que encenderla y dejarte llevar por ella misma. Os explico un poco y veréis qué fácil es:

En la parte derecha está la pantalla táctil multifunción de 7" que la podemos personalizar cambiando los colores (9 diferentes), los sonidos e incluso los mandos (En imágenes, tal y como viene de serie) Es una pantalla grande, muy cómoda y donde todo es absolutamente digital. Todo se hace tocando con el dedo, y para limpiarla basta con pasar un paño húmedo. Tiene acceso wifi y conexión a Internet con lo que las recetas, noticias y software estarán siempre actualizados. Cuenta con una balanza de precisión que pesa de 5 en 5g y cocina por inducción hasta 140ºC

Se puede trabajar con ella en modo manual o de forma asistida, donde la nueva Mycook Touch,te lleva de la mano a la hora de cocinar. Se trata de recetas guiadas, donde no hay margen de error. Os pongo un ejemplo en imágenes de su fácil manejo.  En la pantalla principal, entras en "modo recetas"


Una vez haces click, se abre un menú con todas las categorías y seleccionas la que te interesa:


En esta pantalla seleccionas la receta que te apetece hacer:


En las siguientes capturas podemos ver la fotografía de la receta e información como el tiempo total de preparación o el número de raciones. También tenemos la posibilidad de visualizar la lista de los ingredientes necesarios para realizarla y así poder tener todo listo y organizado cuando nos pongamos a preparar una receta, puedes pesar todos y cada uno de los ingredientes necesarios (la máquina te avisa si te pasas con alguno) ella misma selecciona los pasos a seguir, como la velocidad, tiempo y temperatura (pudiendo tú modificarlos si así lo deseas) En definitiva, que solo tienes que dar la confirmación y ella misma cocina por ti, y además, sin margen de error. Hay miles de recetas para seleccionar, y por si fuera poco, vienen acompañadas de los comentarios con sus cambios y/o recomendaciones de los usuarios que ya las han probado y todo ello sin coste adicional. Es decir, gratis. GRA-TIS. ¿¿¿He dicho ya que es gratis??? Pues eso, miles de recetas a tu alcance sin pagar ni un duro por ellas.


Por si esto no os ha quedado del todo claro, desde la misma pantalla podréis acceder a los vídeos de ayuda de cada una de sus funciones o también los podréis ver en su canal de YouTube siempre que lo consideréis necesario.

Cuenta también, por supuesto, con el modo manual, donde tú misma seleccionas la forma en la que vas a cocinar y donde puedes dar rienda suelta a tu imaginación o desde donde podrás modificar un plato totalmente a tu gusto. Es como, si comparamos, utilizar nuestras cámaras fotográficas en modo automático o manual. En el primer caso ella lo hace todo y en el segundo lo haces todo tú. Más o menos es esto. El modo manual también es bastante sencillo, solo que en este caso tienes que familiarizarte con ella, aprender cual es la velocidad, tiempo y temperatura óptimas para la receta que quieres hacer y una vez conseguido esto ya podrás adaptar todas tus recetas a la Mycook.

Dejando a un lado los aspectos técnicos, estéticos, paso a daros mis propias conclusiones:

Al principio, (os recuerdo que es la primera vez que veo una Mycook, nunca antes había tenido otra) sientes un poco de temor, parece que no sabes muy bien por dónde empezar, te parece todo muy raro y complicado, desconcierto total. Es que imaginaros pasar de cocinar de forma totalmente tradicional y de repente tener que hacerlo de una forma totalmente digital. Te dan ganas de salir corriendo. Es algo así como una lucha interior entre "venga, dale una oportunidad" o "tírala por la ventana"  Menos mal que el susto se pasa pronto ;)

Para mí, lo mejor de Mycook Touch es:

Que cocina por inducción y a 140ºC. Lo que la hace más eficiente energéticamente. Es más rápida y gasta menos (¡¡Y yo esto lo miro mucho mucho!!)

Que dispones de miles de recetas guiadas (Y GRATIS) para que puedas cocinar sin problemas. (¡¡Y esto también es para mirarlo mucho mucho!!)

Es útil tanto para las personas que sepan cocinar como para las que no.  Para las primeras y aunque decidas seguir cocinando de forma tradicional, porque es una estupendísima ayuda en la cocina, ya que puedes picar, sofreír, pulverizar, amasar, moler, rallar, trocear, pesar, emulsionar, triturar, cocer al vapor... sin necesidad de tener mil aparatos para todo esto. Para las segundas, porque podrás poner en tu mesa platos de auténtico restaurante, sin tener ni idea. Tan solo siguiendo las indicaciones de la receta. ¡Chollazo total!

Porque la puedes dejar programada para que cocine a una hora determinada. Aunque esto, claro, solo vale si la receta tiene un único paso (en el que tú no tengas que estar añadiendo ingredientes) o para dejarla lista a falta del paso final. Por ejemplo, podemos dejar un guiso listo, con su sofrito y el caldo preparados, solo a falta de añadir la carne o lo que sea que vayamos a poner. También muy a tener en cuenta.

Porque los sofritos que hace son de auténtico lujo.

Porque es de fabricación española. Y además, de una marca fiable y conocida.

Porque he alucinado con las masas y las papillas. He hecho varias veces la masa de brioche y me la ha dejado perfecta con un amasado de dos minutos. Y no es exageración de gallega eh, dos minutos de reloj. Ni un segundo más. Y las papillas, porque después de muchos meses preparando papillas para mi pequeño casi a diario, nunca he sido capaz de dejarlas con la textura que he conseguido con la Mycook, ni parecida siquiera!!! Ayy por qué no te habré conocido yo antes!!! Y esto sin manchar la vitro ni cientos de cacharros, sin tener que estar yo ahí, pendiente de todo, pudiendo hacer otra cosa mientras "Ella" cocina por mí :) 

Porque la puedes adquirir en grandes almacenes y en las principales tiendas de electrodomésticos y no tienes que meter a nadie dentro de tu casa para que te diga cómo funciona (para algunos esto será una desventaja)

Porque tienes un montón de accesorios (que ya vienen incluidos) que te harán más fácil todo el trabajo.

Porque puedes cocinar de todo, (arroces, guisos, bebidas, postres, etc.) y además hacerlo bien, en un mismo recipiente, sin ensuciar nada más. 

Otra gran ventaja para mí, es poder triturar los ingredientes al mismo tiempo que los cocinas. Por ejemplo los sofritos, que en mi caso no me gusta nada encontrarme los trozos de las diferentes verduras, con la Mycook los trituro a mi gusto y disfruto mucho más de las comidas. Que esta es otra, todos los que cocinamos, sabemos que nuestras propias recetas no nos saben tan bien como cuando cocinan otros, ¿verdad o mentira? Pues con la Mycook, disfrutarás de cada plato como si tuvieras una cocinera en tu cocina. Ella trabaja y tú disfrutas.

Porque puedes subir, compartir y comentar tus propias recetas con otros usuarios de Mycook.

Porque es absolutamente intuituva.
 

Las desventajas.

Porque no todo podía ser de color de rosa, estas son, hasta la fecha (aún estoy en fase de "nos estamos conociendo") las principales desventajas que le veo:

La limpieza. Me resulta un rollo limpiar la jarra y las cuchillas y el tener que montar y desmontar cada vez que toca limpiar de forma más profunda. Es cierto que solo es un recipiente, pero por ejemplo, retirar los restos de masa de las cuchillas, se me hace cuesta arriba y cuando hay que hacer una receta en la que tienes que limpiar la jarra varias veces...¡¡¡¡ Quémepongomuyrabiosa!!!!

El precio. Y no es porque no cueste lo que vale, que posiblemente el precio esté bien ajustado, pero reconozco que es un desembolso importante y que no todas las familias se lo pueden permitir. Es una buena adquisición, se amortiza lo que se gasta en ella, pero claro, hay que disponer de ese presupuesto para poder tenerla. Así que, si alguien quiere hacer un buen regalo, ahora que se aproximan las fechas navideñas, tan idóneas para sorprender a los nuestros, y queremos hacer feliz a alguien, sin duda, la nueva Mycook Touch de Taurus, es un acierto seguro. 


Y ahora sí, (después del rollazo que os he soltado) pasamos a las recetas.


Tarta fría de queso y piña colada


A pesar de llevar nata y queso, esta tarta resulta muy ligera y al llevar una capa de piña, es también muy fresquita. Será la que pondré de postre en la cena de Nochebuena. Si se sirve bien fría, que es como debe comerse, es una apuesta segura para después de una cena copiosa. Así que tenerla en cuenta si buscáis un postre de estas características.


Ingredientes:

500ml de nata (35% materia grasa) muy fría
200g de azúcar común
200g de queso philadelphia
400ml de leche de coco
10 hojas de gelatina

Para la gelatina:

Una lata grande de piña (820g)
5 hojas de gelatina

Además para decorar:

Unas rodajas de piña



Preparación en Mycook:

Hidratamos las 10 hojas de gelatina cubriéndolas de agua fría y una vez blandas las escurrimos y reservamos.

Ponemos en la jarra de la Mycook, la de leche de coco y seleccionamos 2 minutos y medio, 50ºC, velocidad 1. Añadimos las hojas de gelatina y seleccionamos 30 segundos, velocidad 4. Retiramos y reservamos.
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Sin lavar la jarra, y asegurándonos de que está fría, colocamos la paleta mezcladora y ponemos la nata, el queso y el azúcar y seleccionamos 4 minutos y medio a velocidad 4. Transcurrido el tiempo añadimos la leche de coco reservada (que también estará fría) y seleccionamos 10 segundos velocidad 5.
Terminamos de envolver con la espátula y volcamos la crema en un molde de 1 litro y medio de capacidad untado de aceite.
Llevamos a la nevera a cuajar un mínimo de 4 horas.

Cuando la capa blanca esté completamente cuajada, preparamos la gelatina de piña:

Hidratamos en agua fría las 5 hojas de gelatina y reservamos.
Ponemos la piña y su jugo en la jarra y damos unos golpes de turbo hasta que todo quede bien triturado y seleccionamos 3minutos, 50ºC, velocidad 2.
Añadimos la gelatina escurrida y seleccionamos 30 segundos, velocidad 4.
Dejamos que pierda calor y ponemos esta mezcla encima de la capa blanca. Dejamos cuajar de un día para otro. Desmoldar y servir.

Para hacer las "flores de piña" tenemos que cortar la piña en lonchas muy muy finas, mejor si lo hacemos con una mandolina, y las ponemos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal sin que se toquen unas con otras. Introducimos a horno precalentado a 100ºC (dándoles vuelta a mitad de cocción) hasta que estén completamente secas. Una hora más o menos. Una vez listas, las dejamos enfriar dentro de moldes para magdalenas o cupcakes para que adquieran esa forma y no queden completamente planas.


Preparación tradicional:

Poner las 10 hojas de gelatina a hidratar en agua fría. Reservar.

Ponemos la leche de coco en un cazo al fuego y calentamos hasta casi hervir. Retiramos y añadimos las hojas de gelatina bien escurridas. Removemos bien hasta su completa disolución y dejamos que esta preparación pierda calor.

Montamos la nata junto con el azúcar y el queso. Añadimos la leche de coco, que ya estará fría y mezclamos con movimientos envolventes.
Volcamos la crema resultante en un molde de 1litro y medio de capacidad, untado previamente de aceite, y dejamos cuajar un mínimo de 4 horas.
Transcurrido el tiempo, preparamos la gelatina de piña:

Hidratamos en agua fría las 5 hojas de gelatina. Reservamos.
Trituramos, con ayuda de una batidora, el contenido de la lata (piña y jugo) y lo llevamos al fuego hasta casi hervir. Retiramos del calor y añadimos la gelatina bien escurrida. Cuando no esté caliente, pero todavía líquida, la colocamos encima de la capa de queso que ya estará cuajada. Dejamos en la nevera de un día para otro.

Para hacer las "flores de piña" tenemos que cortar la piña en lonchas muy muy finas, mejor si lo hacemos con una mandolina, y las ponemos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal sin que se toquen unas con otras. Introducimos a horno precalentado a 100ºC (dándoles vuelta a mitad de cocción) hasta que estén completamente secas. Una hora más o menos. Una vez listas, las dejamos enfriar dentro de moldes para magdalenas o cupcakes para que adquieran esa forma y no queden completamente planas.


Notas:

Cuidado a la hora de montar el queso con el azúcar y la nata en la Mycook. Controlad este punto mirando por la jarra, debido a la temperatura de los ingredientes (más o menos fríos) y de las marcas utilizadas, puede que lleguéis antes a este punto, así que controlad aquí.

La piña que yo he usado para la capa de gelatina, era en almíbar ligero, de modo que no tuve que añadir azúcar. Si ponéis piña en su jugo puede que necesitéis ponerle un poco. Así que probad antes de que cuaje y añadir a vuestro gusto.

Las hojas de gelatina usadas en la receta son de 2g cada una.

La piña apenas tiene color, así que para darle un poco de gracia a la gelatina, puse un poquito de colorante amarillo.

Las flores de piña para la decoración, por lo menos yo, no vuelvo a hacerlas. Después de tenerlas muuuuucho tiempo a secar en el horno, (con el gasto que esto supone) solo sirven para el momento, porque con el tiempo (muy poco tiempo) se ablandan y se mustian. No sé en otros rincones del planeta, pero en Galicia no duran secas más de un minuto y si las pones encima de una tarta como esta, que además es húmeda, apaga y vámonos. Así que, con que malgaste yo energía ya llega :( El próximo lo decoro con unos rosetones de nata y unas guindas.

La tarta gana, si la servimos muy muy fría.

Esta receta es una adaptación de esta otra



Chocolate Christmas cake 


Este es un "Señor pastel" realmente impresionante de lo bueno que está, siempre y cuando seáis de los que os gustan este tipo de pasteles, llenos de pasas y demás. A mis padres les encanta, y siempre les preparo uno por Navidad. Aguanta bueno hasta que se lo terminan, y es un pedazo de regalo si queréis quedar más que bien ;)


Ingredientes:

150g de chips de chocolate
200g de sultanas
200g de pasas
250g de frutos variados (yo puse orejones, guindas, avellanas y pistachos)
100g de nueces
250g de mantequilla blanda
250g de azúcar moreno
5 huevos medianos
220g de harina de trigo de repostería
30g de cacao puro en polvo
10g de levadura química o impulsor
Ralladura de una naranja
Ralladura de un limón
Una pizca de sal
Una pizca de canela
Una pizca de jengibre
Una pizca de clavo molido
Una pizca de pimienta negra
Una pizca de nuez moscada
Una pizca de anís en grano, molido
150ml de ron (puse ron negrita)
100ml de agua

Además para decorar:

Un puñado de almendras
Un puñado de guindas en almíbar


Preparación:

48h antes de la preparación, ponemos las sultanas, las pasas, los frutos variados y las nueces a macerar con el ron y el agua. Daremos vueltas de vez en cuando para que todo se empape bien. Antes de elaborar el pastel, añadimos también los chips de chocolate.


Elaboración en Mycook:

Forramos un molde de 20cm y que sea un poco alto, con papel de horno en su base y los laterales. Untamos de mantequilla el papel y reservamos.

Ponemos la mantequilla en la jarra con el azúcar. Seleccionamos 5 minutos, velocidad 4.
Pasado el tiempo y en velocidad 4, añadimos los huevos de uno en uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior esté completamente incorporado. (No os pongo tiempo, lo que os lleve este proceso)
Unimos y tamizamos la harina, el cacao, las especias, la ralladura de los cítricos y la levadura y lo añadimos a la jarra. 1 minuto, velocidad 5. Comprobad que está todo bien mezclado y si no, seleccionar 30 segundos más a la misma velocidad. Retiramos y volcamos la crema resultante sobre los frutos macerados y mezclamos para que quede todo bien repartido. Ponemos la mezcla en el molde que tenemos reservado y decoramos al gusto la parte superior (yo puse unas almendras y unas guindas) Metemos en el horno, precalentado a 160ºC, calor arriba y abajo y aire. Comprobar su cocción a partir del minuto 60 pinchando en el centro con el palo de una brocheta. Retirar cuando salga seco y limpio. Dejar enfriar 30 minutos y desmoldar. 



Elaboración tradicional:

Forramos un molde de 20cm y que sea un poco alto, con papel de horno en su base y los laterales. Untamos de mantequilla el papel y reservamos.  

Batimos muy bien la mantequilla con el azúcar, hasta que se vuelvan una crema. En ese momento y sin dejar de batir, añadimos los huevos de uno en uno, sin añadir el siguiente hasta que el anterior esté completamente incorporado. 

Unimos y tamizamos la harina, el cacao, las especias, la ralladura de los cítricos y la levadura y lo añadimos a la mezcla anterior, mezclando hasta integrar la harina por completo. Añadimos las frutas maceradas y removemos para repartirlas bien.

Ponemos la mezcla en el molde que tenemos reservado y decoramos al gusto la parte superior (yo puse unas almendras y unas guindas) Metemos en el horno, precalentado a 160ºC, calor arriba y abajo y aire. Comprobar su cocción a partir del minuto 60 pinchando en el centro con el palo de una brocheta. Retirar cuando salga seco y limpio. Dejar enfriar 30 minutos y desmoldar.


Notas

Las pasas, sultanas, orejones, etc. Deben macerarse para que se hidraten y es necesario ese tiempo  (48h) para que queden bien, así que no lo acortéis. Es muy importante que no quede nada de líquido en las frutas, pues esto podría alterar la receta. Si veis que durante el macerado, absorben todo el líquido, quedando secas, podéis añadir un poquito más, tanto de agua como de ron, a vuestro gusto. Removerlas durante ese tiempo para que todas las frutas se hidraten bien.

Yo prefiero la versión sin chocolate, que es la que hago siempre, y para ello, tan solo retiráis los 30g de  cacao en polvo y  los sustituís por harina de trigo de repostería.

El pastel final pesa un quintal. Tened en cuenta que ya casi en frutas nos vamos al kilo.

Si veis que durante la cocción se os tuesta la parte superior del pastel, taparla con trozo de papel de aluminio.

Podéis modificar las frutas a vuestro gusto, sustituyendo, poniendo o quitando como os convenga. Y lo mismo para las especias. 

Espero que os haya gustado el post, y,¡¡¡ nos vemos en el próximo!!!

Pastel de chocolate, queso y plátano. Halloween.



La receta de hoy, es un popular postre polaco llamado Kopiec Creta (espero haberlo pronunciado bien :P) Este postre consiste (en su versión más tradicional) en un bizcocho de chocolate ahuecado y relleno de plátano, cubierto con un riquísima crema de nata y queso con chips de chocolate y que se tapa con las migajas del propio bizcocho.

La verdad es que ya hace tiempo que conozco esta receta, y en época de fresas, que es de mis frutas favoritas, la preparo mucho porque es muy rápida de hacer y de verdad os aseguro que está ¡¡¡riquisíisisisisisissisima!!! Pero, es que tiene un aspecto así, no sé cómo explicarlo, vamos, que no es muy estética que digamos, y por eso no la he publicado antes, pero para Halloween es perfecta ;) 

Como suele ocurrir con las recetas más populares, cada uno hace su propia versión, y aunque para esta ocasión la he preparado con plátanos, se puede hacer con cualquier otra fruta. Yo recurro mucho a ella, con bizcocho de chocolate, como el de hoy, o con el de yogur o cualquier otro que saque del congelador o que prepare en ese instante. Da igual, el caso es que la hagáis porque está rica un rato largo. Hasta casi me atrevería a decir, que es una de las recetas más ricas que he hecho este año.

Vayamos con la receta...



Ingredientes para el bizcocho de chocolate:

170g de mantequilla blanda
4 huevos M
200g de azúcar común
20g de cacao puro en polvo
130g de harina de trigo de repostería
20g de harina fina de maíz (Maizena)
10g de levadura química o impulsor
Una pizca de sal

Ingredientes para la crema de queso y nata:

300g de queso Philadelphia
500ml de nata para montar muy fría (35% materia grasa)
Azúcar al gusto (unos 150g puse yo)
6 hojas de gelatina
60ml de agua muy caliente
100g de chocolate picado (Yo chocolate con leche)

Además:
4 plátanos grandes




Preparación:

Empezamos preparando el bizcocho. Batimos muy bien la mantequilla con el azúcar hasta formar una crema. Añadimos a continuación y sin dejar de batir los huevos de uno en uno (sin añadir el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado en la masa) Unimos y tamizamos la harina, la fécula o maizena, el cacao y la sal. Agregarla al batido anterior y mezclar bien.

Volcamos la masa resultante en un molde de 23cm untado de mantequilla. Introducir a horno precalentado a 180ºC durante 45 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio. Retirar, dejar enfriar 15 minutos y desmoldar sobre una rejilla.

Ahora preparamos la crema. Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría y una vez hidratadas y escurridas, las deshacemos en los 60ml de agua caliente. Removemos bien y dejamos que alcance la temperatura ambiente. Picamos el chocolate con un cuchillo en trozos bien pequeñitos. Reservamos. 

Mientras enfría la gelatina, batimos el queso con el azúcar hasta mezclarlos y a continuación añadimos la nata, batiendo a velocidad alta hasta que comience a montar. En este momento, y sin dejar de batir, incorporamos la gelatina cucharada a cucharada hasta integrarla completamente. Terminamos de batir hasta que la nata esté perfectamente montada. Por último añadimos el chocolate picado con movimientos envolventes hasta que quede bien repartido.

Montaje de la tarta:

Una vez frío el bizcocho, cortamos la parte superior con un cuchillo para igualarlo (esto solo lo haremos si nos ha quedado desnivelado, si no, nos saltamos este paso) y con una cuchara, lo ahuecamos más o menos hasta la mitad de la altura del bizcocho y reservamos lo que retiramos...



En el hueco que hemos hecho, colocamos los plátanos...


Y los cubrimos con la crema de nata, queso y chocolate:


Con ayuda de una espátula, la colocamos haciendo como una cúpula con ella...



Desmigamos los restos de bizcocho que retiramos de ahuecarlo y cubrimos todo bien...


Llevamos a la nevera un ratito para que la crema termine de cuajar y ya lo podemos servir. Estáaaaaaa, de verdad, de verdad, de verdad, ¡¡¡ está muyyyy rico esto!!!



Para decoración he hecho unos ratoncitos de coco y leche condensada que son puro amor y no pueden ser más fáciles de hacer...


Tan solo tenéis que mezclar coco rallado y leche condensada a partes iguales. Si la mezcla quedase demasiado blanda añadís más coco y viceversa, pero a partes iguales debería iros bien. A continuación, formáis bolas, de unos 40g cada una (aunque esto dependerá del tamaño que queráis para vuestros ratones, os doy el peso de los míos) una vez formada la bola, con los dedos aplastáis ligeramente un lateral para hacer el hocico del ratón y los rebozáis en más coco rallado. Con un palillo hacéis las cavidades de los ojos y de la cola. En los ojos he puesto un poquito de fondant negro, pero si no tenéis podéis poner chocolate, quedará igual de bien y como cola una tira de regaliz rojo. Para las orejitas clavé dos mitades de almendra, ¡y ya está! Lleva más tiempo explicarlo que hacerlo. Con 100g de leche condensada y 100g de coco rallado os saldrán unos 3 ratoncitos.


Notas:

Si durante el batido del bizcocho, al añadir los huevos, notáis como si la mezcla se cortara, no os preocupéis, seguid batiendo y se pondrá bien.

 El horno con calor arriba y abajo y aire.

En el bizcocho no hace falta, pero en la crema probad de azúcar y rectificar a vuestro gusto.

A mí me ha llegado con tres plátanos y un trozo de un cuarto. Puede que necesitéis alguno más, puesto que los míos eran bastante grandes. El caso es no dejar huecos.

Ojo con la gelatina para la crema blanca. No puede estar caliente, si no la nata se nos bajará. No tiene mayor dificultad. Deshacéis la gelatina en el agua caliente y dejáis que pierda el calor, que no enfríe del todo o se cuajará, simplemente que no esté caliente. Incorporarla poco a poco al batido de nata.

Os va a salir, con estas cantidades, pastel como para dos familias. Así que reducirlas si os viene mejor.

Como siempre, espero que disfrutéis mucho de la receta y, ¡nos vemos en la próxima!